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lunes, 1 de noviembre de 2010







Nos intercambiamos los zapatos, bebimos rápidamente nuestras copas, ella dejo su bolso sobre la mesa y se dirigió a los servicios.

- Los disparos no fueron mortales tú lo sabes – aclaró.

Pasaban los minutos y mi pirata no salía del baño.
Pensé que había escapado, pero no, no dejaría su bolso o ¿sí?

Por fin. Habían pasado tal vez 10 minutos pero para mí fueron cien.

Logro verla de nuevo, la pirata sale del baño vestida de mujer fatal (como lo era) luciendo los famosos tacos agujas.
Me saluda con discreción, intento alzarme para seguirla, pero me hace señas con los ojos para que no lo haga.

La veo escapar, la veo marcharse, otra vez.

Era muy tarde, había captado el mensaje y no podía seguirla.
Había pasado todo el día escapando y preparando este intercambio, era hora de volver a casa.

Ahora tenía un nuevo bolso y ciertamente un nuevo trabajo.

¿Qué ciudad me tocaría ahora?
¿Qué nuevo novio tendría que enamorar?
¿Qué nueva familia y amigos por conocer?
¿Seremos otra vez cómplices?



lunes, 19 de julio de 2010

9. Significaba una sola cosa. Muerte.

Se enciende una tenue luz de emergencia, la canícula era insoportable. Los mismos hombres encapuchados se liberan de sus máscaras.
En ese instante el silencio fue sepulcral. Sabemos a ciencia cierta que ver las caras de los bandidos significaba una sola cosa. Muerte.


Para sorpresa personal, uno de ellos era una mujer de intensos ojos felinos y labios de fresa que con poca amabilidad nos invita a dejar todo en nuestros asientos y movernos hacia el final del vagón.

Uno de ellos el más alto con una camisa blanca desabrochada y con poca apariencia de malhechor, sonreía con picardía a todas las mujeres, mientras buscaba algo debajo de los asientos.

Mientras todo parecía moverse a cámara lente, Rebeca entablaba conversación con un chico.

-Hola linda, Soy Germán F ¿y vos?
-Rebeca- respondió como embobada. Omitiendo el RH.
Los miré sorprendida acaso ¿eran de otro planeta?


Se acerca uno de ellos con gestos bruscos y separa del grupo a Rebeca Rh y a Germán.

- Ellos nos servirán para escapar.

-¿Y nosotros? – Pregunta la mujer brasilera casi farfullando.